En este breve artículo analizaremos el fenómeno conocido como «síndrome de la rana en el agua hirviendo». Descubrirá qué es, de dónde viene, qué ejemplos de la vida se aplican a este fenómeno y qué conclusiones se pueden extraer de todo ello leyendo mis reflexiones sobre el tema.

Una rana en el agua hirviendo es la situación de una persona que aún alberga esperanzas de que todo vaya bien, aunque no haya razones objetivas para un cambio positivo. ¿Intrigante? ¡Comencemos!

Una rana en agua hirviendo

El filósofo y escritor francés Olivier Clerc escribió la fábula «La rana en el agua hirviendo», basada en un experimento real realizado por científicos en el siglo XIX. Además, esta fábula fue recogida por psicólogos y formadores empresariales.

Y ahora se puede oír hablar del «síndrome de la rana en el agua hirviendo» con bastante frecuencia en varios blogs y discursos. La esencia de este síndrome/fenómeno es la siguiente:

Si echas una rana viva en una olla con agua fría y empiezas a calentarla poco a poco, se irá acostumbrando a la temperatura más alta y, como resultado, gastará su energía para adaptarse y morirá porque ya no tendrá fuerzas para saltar. Pero si tiras la rana al agua caliente, saltará inmediatamente y seguirá viva.

¿Qué mata a la rana? La respuesta «agua caliente» sería errónea, porque cuando se mete en agua caliente inmediatamente salta.

Lo que mata a la rana es el derroche de energía en adaptarse a las condiciones incómodas y no entender que hay que saltar fuera de la olla inmediatamente, mientras el agua en ella aún está caliente.

Lo mismo ocurre con las personas: la vigilancia de una persona se embota si acepta en silencio lo que tiene. Como resultado, con el paso de los años, deja de darse cuenta de lo que necesita personalmente de la vida. Y el resultado es siempre desastroso.

El síndrome de «la rana en el agua hirviendo»: ejemplos de la vida

Veamos algunos ejemplos de diferentes ámbitos de la vida humana que pueden demostrar perfectamente cómo «funciona» el síndrome de la rana en la ebullición, también en el ámbito financiero.

Ejemplo 1

Cuando una persona empieza a tener algo doloroso, a menudo no va al médico. Primero esperan a que «desaparezca». Entonces intenta curarse a sí mismo.

Sólo cuando el dolor se hace insoportable se acude al médico. Y a veces es demasiado tarde. En ese caso, como mínimo, la persona pierde un órgano, y en el peor de los casos, pierde su vida como esa rana.

Ejemplo 2

Una persona invierte en un activo de riesgo (por ejemplo, una criptomoneda, un hyip-proyecto o una estafa piramidal). El activo empieza a perder valor, o se corre la voz de que el proyecto está a punto de cerrarse. Pero la persona no retira el dinero.

La codicia, la miopía, el deseo de obtener el mayor beneficio posible o la falta de voluntad para asumir una pérdida son los factores que impulsan la decisión. Como resultado, el activo se deprecia a cero o el proyecto cierra, y la persona lo pierde todo.

Ejemplo 3

Un hombre pide préstamos todo el tiempo y vive endeudado. Pide nuevos préstamos para pagar los anteriores. Cuando los bancos dejan de prestarle, empieza a aceptar microcréditos, que se sabe que son diez veces más caros. Así que poco a poco su deuda crece.

Se hunde cada vez más en su agujero de la deuda. Sólo se detiene cuando todo el mundo deja de prestarle, y su deuda crece tanto que es sencillamente imposible pagarla.

Se pueden encontrar ejemplos similares en todos los ámbitos: desde el trabajo hasta la familia o las relaciones personales.

Síndrome de la rana en «la rana en agua hirviendo»: implicaciones y conclusiones

Y ahora pensemos qué conclusiones podemos sacar del síndrome de «la rana en el agua hirviendo». Qué consecuencias se pueden deducir de este fenómeno:

  1. Una persona a menudo no se da cuenta o no quiere darse cuenta de una amenaza inminente.
  2. Al tratar de adaptarse a condiciones indeseables, la persona desperdicia energía, vitalidad y recursos.
  3. El proceso de adaptación a lo malo abruma poco a poco al hombre, adormece su vigilancia y puede llevar a consecuencias muy nefastas.
  4. El problema tiene que ser resuelto tan pronto como se produzca.
  5. Cuanto más se retrase el problema, más difícil y cara será la solución.
  6. Si procrastinas demasiado, puedes llegar a una situación en la que no serás capaz de resolver el problema en absoluto.

Esto es todo lo que hay que hacer. Ahora ya sabes lo que es el síndrome de «la rana en el agua hirviendo» y espero que saques las conclusiones correctas. Esté atento y vigile para no ser víctima de este síndrome.

En la redacción de este artículo no se ha dañado a ninguna rana.

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Last modified: 21 de octubre de 2021

(Por favor, valorado, ¡me he esforzado mucho!)
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